¿Quién @#¢&$”! es Pierina Rueda?

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Antes de empezar a escribir para este blog estuve algún tiempo pensando en dos cosas: la primera, cuál sería mi aporte y qué enfoque podría tomar y la segunda, algo muy básico, ¿Qué diablos escribo como primera entrada?

Luego de darle varias vueltas al asunto decidí entrar en #backtobasics mode on y me dije a mí misma: “Daaa, es súper sencillo, empieza presentándote”. Así que heme aquí, Pierina Rueda Ansaldo a sus servicios.

Ahora que ya saben mi nombre quiero contarles, de forma bastante rápida para que no dejen de leer estos párrafos, quién soy exactamente y cómo es que yo puedo aportar en algo para que ustedes, lectores, puedan llevar una vida Fit, sana y, lo más importante, feliz.

El Fitness y yo iniciamos nuestra estrecha relación hace más o menos, 7 años. ¿Cómo así?, dirán ustedes. Para resumirles: había terminado con mi flaco, tenía 2 años y algo más de “vamos a comer un pollito a la brasa, mi amor” encima y odiaba verme al espejo en bikini.

Foto: Sí amigos, así era antes. Allá por el 2010. (obviar la cara por favor, #DignidadPlease)

Entonces, con el corazón roto y unos cuantos rollitos demás, decidí ir a un gimnasio por mi casa (esos que tienen dos mancuernas y una prensa) para inscribirme. No pude haber tomado mejor decisión.

No solamente el corazón se me curó y los rollitos desaparecieron sino que, además, cambié por completo mi estilo de vida: empecé a comer mejor, tenía más resistencia, la necesidad por tener una vida activa empezara a enraizarse, eso de salir a juerguear hasta las mil horas ya no parecía tan atractivo (¡No a la resaca!) y, sobretodo, pude al fin ordenar mi vida.

En estos años he pasado por varias etapas de amor/odio con el Fitness: he ido de los extremos de sólo comer brócoli y pollo hervido y entrenar 2 veces al día, hasta querer tirar todo por la borda y comer interminables dulces viendo TV un viernes por la noche en el sillón de mi sala (una cosa muy importante que deben saber de mí es que soy una dulcera incurable, #ChocolatesVenganAMí). Sin embargo, con mucho sufrimiento y trabajo conmigo misma, es que logré tener un balance. Esto es, lo que yo llamo luego de ver un meme, el balance entre el gym y el ñam.

Foto: Esta foto es de hace un mes y recuerdo que este día mi pre work out (así se le llama a lo que comas antes de irte a entrenar) fue una barra de Snickers con almendras… ¡buenaaazo!

Y, ¿Saben qué es lo mejor de todo? Que no está mal. No está mal darte tus gustitos, no está mal dejar de entrenar un día porque el cuerpo pide descanso, no está mal tomarte un trago o dos si es que se te antoja. No está mal siempre y cuando uno sea consciente con lo que hace y sepa cuando parar.

Entonces, para terminar, comentarles que la respuesta a la primera interrogante es: mi aporte será contarles cómo es que llevo yo este balance en mi vida, incluyendo entrenamientos y comida, para poder colaborar a que, de esta forma, el Fitness no sea una carga, sino un desfogue del estrés del día a día y algo que permita llegar a la felicidad.

¡Gracias por leerme, hasta una próxima entrada!

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Administradora de profesión, Marketera por trabajo y Fitness por pasión: promotora de vida activa y de la buena comida saludable. Creo firmemente en que el Fitness se puede llevar de forma flexible: he aprendido que darse gustos no significa ser “menos saludable”. Todo es cuestión de balance.

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