“Viajar no significa comerse el mundo” por: Pierina Rueda

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La semana pasada me fui a Ayacucho por Semana Santa, desde el martes hasta el domingo y, siguiendo lo que dicta la sangre peruana, llegué el primer día dispuesta a comer algo contundente y buenazo y si era típico de allá, ¡mejor!

Opté por un lomo saltado (sí, con sus trozos gigantes de carne, sus papas fritas y su arroz #MáRico). Apenas llegó el plato a la mesa, apareció mi Pepe Grillo Fit y me dijo: “Pieri, ni se te ocurra mezclar carbohidratos. O es papas o es arroz, pero no hay forma que te empujes los dos”.

Este pensamiento empeoró cuando me acordé que hacía como un mes no entrenaba por una lesión a la columna y no iba a tener forma de quemar todo eso (historia para el siguiente post).

Entonces, decidí omitir olímpicamente las restricciones que Pepito me ponía e hice lo siguiente: pedí un plato aparte, separé más de la mitad de las papas y más de la mitad del arroz y le dije al mesero “Quítame esta tentación del demonio de la vista parfavaaaar”. ¡Listo! Problema resuelto.

¿Qué hubieran hecho ustedes? ¿Seguir a su Pepito Fit y pedirse algo que comen todos los días estando en un lugar maravilloso como Ayacucho? En caso lo hagan, está genial y si no lo hacen, también. Pero, así como les dije en el primer post, el balance sí se puede encontrar (Si no has leído el primer post, ¿Qué esperas? #LéeloPe).

Día 2 y 3 comí lo mismo: Ensalada de trucha… no lo hice porque era ensalada, ¡sino porque estaba demasiado rica!

A partir del día siguiente, moderé mi ingesta de carbohidratos y empecé a optar por ensaladas con trucha o por platos un poco más ligeros. Ustedes saben, para compensar lo del primer día. De esta forma, no se me hacía tedioso ni fastidioso el comer.

Logré encontrar el punto medio en todo sin privarme de nada: ¿Tomé alcohol en este viaje? ¡Claro que sí! ¿Me embriagué? ¡Ni fregando! #NoALaResaca. ¿Me quité el polo en las torres de la plaza de Ayacucho? ¡Obviooo … que ¡NO!  … ¿Qué pensaban eh?

Como durante las procesiones me moría de frío, tomaba calientitos. Es un te mezclado con pisco y limón.

En conclusión: disfruté todo lo que pude y no me restringí de nada pero siempre teniendo en claro mis límites. Siempre se puede comer rico un día pero al día siguiente balanceas tu ingesta, así como el lomo saltado y la ensalada de trucha. #ProBalanceSiempre #DietaFlexible

 ¡Hasta la próxima!

 

Por: Pierina Rueda

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